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Quito

Una excelente noticia. Tras largos años de negociaciones, la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó la Declaración de Derechos para los Indígenas. Esta votación constituye “el paso hacia adelante de mayor importancia en materia de los derechos humanos para todos los habitantes del mundo”, dijo el presidente.
Con un resultado final de 143 votos a favor, 4 en contra (Australia, Canadá, Nueva Zelanda, Estados Unidos), y 11 abstenciones (Azerbaiján, Bangladesh, Bhutan, Burundi, Colombia, Georgia, Kenya, Nigeria, Rusia, Samoa, Ucrania), la Asamblea adoptó la Declaración que establece los derechos individuales y colectivos para los 370 millones de nativos en el mundo entero, para la conservación y el fortalecimiento de las identidades culturales propias, enfatizando sus derechos y buscando el desarrollo de acuerdo con sus propias necesidades y aspiraciones.
El texto de la Declaración sienta que los nativos tienen el derecho “del reconocimiento, observancia y fortalecimiento de los tratados”, también prohíbe la discriminación hacia la gente indígena y promueve su completa y efectiva participación en todos los aspectos que le conciernen.
Rodrigo Riofrío, representante por Ecuador, habló ante la Asamblea y dijo que su país es bien conocido por su diversidad étnica y cultural y el Gobierno apoya la adopción de la Declaración como una muestra de protección y promoción de derechos de los indígenas de todo el mundo. Agradeció a todas las delegaciones que han conducido las negociaciones y los diferentes grupos de la sociedad civil indígena que se vieron obligados a gastar mucho tiempo y energía para llegar a este documento y ver cercano el tiempo de su firma. La flexibilidad en las negociaciones ha liderado la actitud de consenso hacia la mayoría de los Estados en que la Declaración podría mejorar la situación de los indígenas de todo el mundo. Por último, felicitó a la Asamblea por adoptar el texto y mantiene la esperanza de que esto cumpla con el deseo de los indígenas de todo el mundo, que han esperado por años que sus respectivos Gobiernos les den la atención merecida a sus legítimos derechos.
“La importancia de este documento para los indígenas y, en forma general, para la agenda de derechos humanos no puede subestimarse”, dijo la presidenta general de la Asamblea, Sheika Haya Rashed Al Whalifa, en una declaración pronunciada por el vicepresidente de la misma, Amino Bashir Wali, de Nigeria.
Sostuvo que “continuando con el trabajo progresivo de 1995, cuando se celebró la Primera Década Internacional de las Naciones Unidas para el Mundo Indígena y el comienzo de la Segunda Década celebrada el año pasado, los nativos aún se enfrentan con la marginación, extrema pobreza y otras violaciones a los derechos humanos. A menudo arrastran conflictos y disputas por la tierra, que amenazan su forma de vida y supervivencia y padecen la falta de acceso a la salud y la educación”.
“Soy consciente de que la Declaración es el producto de dos décadas de negociaciones” dijo y acentuó que “al adoptar la Declaración, la Asamblea tomó otro paso importante en la promoción y protección de los derechos humanos y libertades para todos. Es una demostración del rol activo y fundamental de la Asamblea General en el establecimiento de los estándares internacionales.
En cuanto a los países que votaron en contra fundamentaron su decisión en que no pueden apoyarla por la definición bajo provisión de derecho de la propia determinación, tierras y recursos y, entre otros, el otorgamiento de las lenguas en derecho de veto sobre la legislación nacional y el manejo de recursos del Estado.